El papa Francisco admitió hoy que siente dolor y vergüenza por los abusos sexuales de miembros del clero a menores en Chile. Por ese motivo pidió perdón y se comprometió a apoyar a las víctimas para que no se vuelvan a repetir los hechos que han golpeado al país.

En un acto en el palacio presidencial de La Moneda, donde fue recibido por la mandataria socialista Michelle Bachelet, el pontífice entregó su primer mensaje al país, marcado por un mea culpa para enmendar la credibilidad de la Iglesia Católica.

"No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia", dijo Francisco durante su alocución ante autoridades de los diferentes poderes del Estado chileno.

El reconocimiento del daño causado se conoce justo cuando un grupo de creyentes insiste en las críticas contra un obispo chileno, designado por Francisco y acusado de proteger a Fernando Karadima, un poderoso sacerdote señalado por reiterados abusos sexuales contra menores.